
Aunque también podría haber titulado esto "La Consagración de Pedrito". Lo cierto es que ayer había más en juego para el Barça de lo que uno podría pensar. Vale, la Supercopa de Europa es un título menor, pero si echamos la vista atrás, los problemas del Barça de Rijkaard comenzaron tras perder este título y acabar prematuramente con el sueño de los seis títulos, que es algo casi imposible de conseguir, pero igualmente el sueño mantiene la ambición. Al perder aquel partido con el Sevilla, el Barça perdió la ambición y el hambre y fue el principio del fin.
Muchos de aquellos jugadores estaban ayer en el campo. Y se vio que habían aprendido la lección. El equipo de Guardiola salió dispuesto a hacer su fútbol. Cogió el balón y no lo soltaba. Pero tampoco estaban a gusto en el campo. Se notaban unos ligeros nervios, aunque el Barça era el único
equipo dispuesto a jugar al fútbol. Pero no encontraba el gol. Estaban imprecisos en el último pase y no encontraban la manera de crear peligro real excepto en ocasiones contadas. El estado del terreno de juego no ayudaba para nada y el árbitro se comió un claro penalty en un lanzamiento de falta en el que un jugador ucraniano desvía con la mano. El tridente del Barça no estuvo tan espectacular como en la vuelta de la Supercopa. Henry e Ibra lo intentaban con más corazón que acierto y Messi, el mejor de los tres una vez más, tampoco terminaba de estar agusto.
equipo dispuesto a jugar al fútbol. Pero no encontraba el gol. Estaban imprecisos en el último pase y no encontraban la manera de crear peligro real excepto en ocasiones contadas. El estado del terreno de juego no ayudaba para nada y el árbitro se comió un claro penalty en un lanzamiento de falta en el que un jugador ucraniano desvía con la mano. El tridente del Barça no estuvo tan espectacular como en la vuelta de la Supercopa. Henry e Ibra lo intentaban con más corazón que acierto y Messi, el mejor de los tres una vez más, tampoco terminaba de estar agusto.En la segunda parte, más de lo mismo, pero en cuanto empezó un dominio abusivo del Barça, jugando como en las grandes ocasiones y creando claras ocasiones de gol, el árbitro decidió dar un descanso a los ucranianos y prácticamente paro el partido un rato para que Lucescu realizara dos cambios. Esto dio un respiro al Shaktar y después al Barça se le empezó a notar el cansancio. Dos reclamaciones de penalties, uno a favor del Barça por entrada sobre Ibra -no lo era-, y otro cuando Abidal frena a un jugador ucraniano -tampoco lo era-, y llegamos al final del partido. Ya en la prorroga se notó que en Ucrania están a mitad de temporada y en España estamos empezando. El Barça estaba fundido. No tenía fuerzas. Alves, muy activo todo el partido, desapareció. Lo mismo Touré, Henry y Messi. Fue ya con Pedro, Bojan y Busquets en el campo en detrimento de Ibra, Henry y Touré, cuando llegó el minuto mágico. Pedro la coge, arranca, se la da a Messi, este suelta un pase al hueco de los que son medio gol y Pedro completa la faena con un gran disparo que se cuela por la portería evitando los penalties. Cinco minutos después el árbitro señaló el final del partido para que el Barça levantara su quinta copa desde Mayo, igualando al mítico Barça de les Cinc Copes de Ladislao Kubala y marcándose como objetivo el Mundial de Clubs para cambiar ese cinco por un seis. Y es que Guardiola como entrenador todavía no sabe lo que es el no ganar una competición. Subió al Barça Athletic a segunda B en su primer año, ganándose la oportunidad en el club de su vida y, lejos de decepcionar, su equipo ha ganado absolutamente todo lo que ha jugado.
Pero ayer el nombre propio fue Pedrito (o Pedro). El Canario parece empeñado en demostrar que tiene un sítio en el primer equipo siendo un hombre clave en los momentos importantes. Parece que la plantilla de 'Pep' no es tan corta y el joven canterano está demostrando que el fichaje de un extremo para dar cambios a Henry es innecesario.
Enhorabuena Pedrito, enhorabuena Barça.



